La vida de un marine espacial en los ejércitos del Dios Emperador no es fácil. En primer lugar, hay que ganarse el ascenso al rango de capitán cuando tu mentor es asesinado por los Amos de la Noche, para después tener que defender un planeta contra las hordas rapaces del Gran Devorador. Y justo cuando acabas de lograrlo con un éxito absoluto, te mandan a cumplir un juramento de muerte en el Ojo del Terror, porque no venciste a tu enemigo siguiendo al pie de la letra el Codex Astartes que redactó tu primarca. Exacto, no es fácil ser un guerrero del Capítulo de los Ultramarines, y es verdad que he hecho pasar a Uriel y a Pasanius a través de auténticas penalidades a lo largo de sus aventuras hasta este momento. Pero, ¿quién dijo que ser marine espacial iba a ser fácil?
Las tres primeras novelas de los Ultramarines las escribí durante mis primeros años como autor, cuando comenzaba a aprender cómo se debía escribir un libro. En aquel entonces, yo no tenía idea de si duraría mucho como novelista, así que básicamente pasaba de una novela a otra y planeaba cada una como una entidad propia, sin pensar realmente sobre lo que podría aparecer en la siguiente o cómo una llevaría a la otra. La idea de «arcos» me parecía que estaba un poco más allá de lo que yo buscaba, pero a medida que mi confianza como escritor crecía y veía que la gente realmente respondía a la visión que yo tenía de los Ultramarines, supe que ya era una verdadera necesidad planificar más allá del final del libro que estaba escribiendo en ese momento.
Dado el lugar donde Uriel y Pasanius terminaron al final de Cielo muerto, Sol negro, estaba claro que no podía iniciar la próxima novela Ultramarines con ellos simplemente caminando hacia las puertas del monasterio fortaleza de los Ultramarines y saludando a sus hermanos de batalla avisándoles de que ya estaban en casa y preguntando si se habían perdido algo... No, su viaje de regreso tenía que ser mucho más problemático que eso, y no sólo debía ser una odisea física, sino que tenía que también debía ser un desafío espiritual. Una cosa es entrar en el Ojo del Terror y lograr salir con vida de allí, pero otra muy distinta era saber cómo se enfrentarían Uriel y Pasanius al contacto con los horrores que habían visto allí. ¿Y cómo reaccionaría el resto del capítulo ante su regreso? Después de todo, nada bueno sale del Ojo del Terror. Y ahí es donde «censurado por orden del sagrado Ordo Malleus», pero no voy a decir mucho más sobre nada de esto por temor a estropear la sorpresa.
Fue evidente de inmediato, al menos para mí, que para contar su viaje de vuelta desde el Ojo del Terror haría falta más de un libro, y por lo tanto, la noción del arco volvió a mi cabeza. Me sentí lo bastante confiado como plantearme que sería capaz de contar todo esto a lo largo de varios libros, aumentando el peligro, los riesgos, el número de protagonistas y lo que se jugaban en cada ocasión. Pensé mucho y durante mucho tiempo sobre lo que sería ese arco, antes de llegar a comprender que el viaje de regreso de los personajes, una vuelta en todos los sentidos, debía formar su propio arco. Las tres novelas contenidas en este ómnibus representan el arco «viaje a casa» de Uriel y Pasanius, y cada una de ellas aumentaría de intensidad a lo largo de la narración. En Campo de la muerte, los únicos que entran en combate son Uriel y Pasanius, pero en Coraje y honor es la 4ª Compañía, y en El Legado del Capítulo, es todo el capítulo de los Ultramarines el que entra en acción. Todo esto fue deliberado, porque quería que la escala general creciera entre los libros hasta el punto en el que la trama se extendería a varios sistemas y con múltiples puntos de vista en un final realmente asombroso.
La última novela también es la culminación de un aspecto de los libros que había querido desarrollar desde hacía tiempo. Hasta ese momento, los libros habían centrado sobre todo en mis dos protagonistas principales, Uriel y Pasanius, con unos cuantos personajes secundarios que flotaban a la deriva a través de sus órbitas cuando era necesario, pero todo eso iba a cambiar. En Coraje y honor, amplié el espectro de la acción para incluir al resto de la compañía, por lo que el libro fue menos «una novela de Uriel y Pasanius» para convertirse más en «una novela de los Ultramarines». La ampliación de la lista de reparto me permitió ampliar la escala de la acción, y el mejor ejemplo de eso son las tres tramas principales de la historia de El Legado del Capítulo, donde seguimos las andanzas de Uriel y Pasanius en Calth. Puesto que Pasanius había recuperado por completo su rango de sargento, necesitaba algunos otros personajes alrededor de Uriel, y así nacieron las Espadas de Calth, su grupo de mando. Me lo pasé muy bien escribiendo sobre esos tipos, y tengo muy claro que van a volver en futuras historias.
El propio señor del capítulo, Marneus Calgar, tiene sus momentos estelares, y Varro Tigurius tiene también consigue unas cuantas escenas en las que hace algo más que levantar el puño en el aire. Por último, Cato Sicarius y sus guerreros llevan la lucha hasta sus enemigos en Espandor. Esta última trama del libro era importante, ya que significaba que tenía que hacer participar a unos personajes que habían nacido en la obra de otro autor. Scipio Vorolanus y sus hermanos de batalla aparecieron por primera vez en la novela de Nick Kyme, Asalto a Black Reach. Después de leer la novela varias veces para asegurarme de que les había conseguido captar por completo, y de comprobar que a Nick le parecía bien que le tomara prestados sus personajes, les proporcioné un buen trasfondo narrativo situado tras las líneas enemigas. En cierto modo, siempre estamos utilizando personajes preexistentes de Warhammer 40,000, pero estos eran obra de otro autor, y él era quien les había dado personalidad y el diálogo. Tenían que coincidir con sus encarnaciones anteriores y dar todavía la sensación de que se trataba de la misma gente. Creo que los plasmé de forma acertada, y que esta no será la última vez que sabremos de ellos. Sobre todo si tenemos en cuenta lo que tengo planeado para el capítulo en el arco siguiente...
Así que con los tres libros incluidos aquí, tenéis un relato que se desarrolla en vez de tres narraciones independientes (aunque cada uno de los libros es totalmente autónomo), es una saga dividida en tres partes. Muchos de los hilos que han quedado sueltos en estos libros seguirán deshilachándose peligrosamente en las próximas novelas que he planeado para los Ultramarines, y, fiaros de lo que os digo, porque va a ser impresionantemente épico y épicamente impresionante.
¡Uriel y Pasanius marcharán al combate de nuevo!
¡Coraje y honor!
Graham McNeill
Septiembre 2011
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